En el panorama logístico actual, la elección entre un contenedor completo y uno compartido no es solo una cuestión de volumen, sino una decisión estratégica que afecta el flujo de caja, la integridad del producto y la satisfacción del cliente final.
El «Punto de Inflexión» Técnico: ¿Cuándo el FCL es más barato aunque sobre espacio?
Aunque el artículo original menciona el rango de 13 a 15 metros cúbicos (CBM), las fluctuaciones de los fletes en 2024 sugieren que este punto de equilibrio puede ser incluso menor.
La Regla del 10-12 CBM: En rutas de alta demanda (como Asia-Latinoamérica), si tu carga supera los 10-12 CBM, es imperativo cotizar un contenedor de 20 pies (FCL).
Tarifa Plana (Flat Rate) vs. W/M: El FCL se paga por unidad de contenedor, mientras que el LCL se factura según el Peso o Volumen (W/M). En LCL, si tu mercancía es muy pesada pero ocupa poco espacio (o viceversa), el costo puede dispararse, superando el precio de un contenedor completo donde el peso no penaliza tanto el costo del flete marítimo.
Los Costos Ocultos: Lo que no ves en la cotización inicial
Uno de los mayores errores es comparar solo el «flete marítimo». El verdadero costo se revela en el puerto de destino.
Gastos de CFS (Container Freight Station): Este cargo es exclusivo de LCL. Incluye el manejo, la apertura del contenedor y la segregación de las cargas. En muchos puertos, estos gastos son fijos por CBM y pueden ser extremadamente altos, haciendo que un envío LCL de 14 CBM termine costando más que un contenedor de 20 pies donde no existen estos cargos de desconsolidación.
Riesgo de Demoras en Aduana: En un contenedor LCL, si la mercancía de otro importador tiene problemas documentales o es inspeccionada físicamente, todo el contenedor se detiene. Esto puede generar gastos de almacenaje imprevistos para ti, un riesgo que desaparece en FCL al tener el control total de tu documentación.
Estrategia Maestra: Buyer’s Consolidation (Consolidación de Compradores)
Si tienes varios proveedores en una misma región pero ninguno llena un contenedor, no te limites al LCL tradicional.
Cómo funciona: En lugar de que cada proveedor envíe un LCL por separado (pagando múltiples veces cargos fijos de documentación y manejo), puedes solicitar un servicio de consolidación. Tus proveedores envían la carga a un almacén central (como el de NCVEN en Houston), donde se arma un único contenedor FCL para ti.
Ventajas: Ahorras hasta un 30% en costos portuarios de destino, reduces el riesgo de daños al haber menos manipulación y simplificas tu aduana a un solo proceso de importación.
Seguridad y «Touch Points» (Puntos de Contacto)
La integridad de la carga es un costo indirecto.
LCL: Tu mercancía es manipulada al menos cinco veces más que en FCL (carga en fábrica, descarga en almacén de origen, carga en contenedor, descarga en destino, carga en camión final). Cada «toque» es una oportunidad de daño.
FCL: El contenedor se sella en origen y solo se abre en tus instalaciones. Esto reduce drásticamente las primas de seguros y el riesgo de mermas.
El Factor Incoterms: ¿Quién tiene el control?
La elección entre FCL y LCL también depende de quién controla la logística:
Si compras en condiciones EXW o FOB, tú decides el método. Aquí es donde la asesoría de un experto como NCVEN es vital para comparar el costo «puerta a puerta».
Si el proveedor insiste en enviarte LCL bajo términos CIF o CFR, ten cuidado: a menudo el flete parece «gratis» o muy barato, pero los cargos de desconsolidación en destino suelen estar inflados para compensar el costo del flete en origen.
Optimizar costos no es simplemente buscar la tarifa más baja, sino entender la estructura de costos totales. Un análisis detallado de los cargos locales, la frecuencia de tus envíos y la naturaleza de tus productos puede ahorrarte miles de dólares anualmente.